Cerca de 700 inmigrantes podrían haber muerto al naufragar su embarcación en el Mediterráneo

Los Guardacostas recibieron una llamada de socorro en la que avisaba de que un pesquero con inmigrantes estaba en peligro


En lo que se considera la peor tragedia en el Mediterráneo de los últimos tiempos, un pesquero con 700 migrantes naufragó esta madrugada en el Canal de Sicilia, a unos 100 kilómetros al norte de las costas de Libia.


Un barco mercantil llamado a intervenir en la zona rescató a 28 sobrevivientes, y se teme un balance de 700 víctimas. "Se están buscando literalmente a las personas sobrevivientes entre los cadáveres que flotan en el agua", dijo el primer ministro de Malta, Joseph Muscat. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) habló de una "hecatombe sin precedentes".


La tragedia ocurrió a días de que se registraran nuevos desembarcos en el sur de Italia, otro naufragio en el Mediterráneo con 400 víctimas y la noticia de que durante uno de los viajes de desesperados un grupo de 15 musulmanes -arrestados hace unos días en Palermo-, tiró al mar a 12 cristianos durante la travesía, por odio religioso.


Según las reconstrucciones, el enésimo incidente ocurrió a la medianoche, cuando la embarcación recién había salido de aguas libias y se encontraba a unas 120 millas náuticas al sur de la isla de Lampedusa. El pesquero había lanzado un pedido de ayuda al centro nacional de rescate de la Guardia Costera porque, con 700 personas a bordo, tenía dificultades de navegación. Fue así que el comando general envió a la zona un barco mercantil portugués que se encontraba cerca -un portacontenedores de 147 metros de largo-.


Según los informes, es posible que, al ver llegar el mercantil los inmigrantes se hayan abalanzado de un lado del pesquero, en un movimiento que hizo dar vuelta la embarcación.


En la zona se encuentran ahora trabajando diversas unidades, a la búsqueda de sobrevivientes.


"Cada día hay una masacre en el Mediterráneo ¿cómo quedarnos indiferentes?", se preguntó el premier italiano, Matteo Renzi, que llamó a una reunión extraordinaria de gobierno para seguir el caso.


También el Papa durante la oración del mediodía del Regina Coeli -que en este período reemplaza al Angelus, desde la ventana del Palacio Apostólico-, expresó su dolor. Llamó a la comunidad internacional a "actuar con decisión" para evitar desastres similares y recordó que las víctimas "son hombres y mujeres como nosotros, hermanos nuestros, hambrientos, perseguidos, víctimas de guerra, explotados, que buscan una vida mejor".

Fuente: lanación


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