Valencia es la primera ciudad europea con un mapa sobre violencia de género

Un estudio determina que el vecindario sí afecta al riesgo de sufrir malos tratos


¿Existen vecindarios cuyas características incrementen el riesgo de que haya más casos de violencia de género? ¿Hay elementos en el contexto de las personas que eleven los riesgos en determinadas zonas de una ciudad cualquiera? Un estudio que se realizó en Estados Unidos estableció una asociación entre el número de licorerías y los casos de violencia contra las mujeres. Una ecuación poco útil en España, donde es fácil comprar alcohol en cualquier tienda. El ejercicio más aproximado que se ha hecho en nuestro país lo firma el profesor Enrique Gracia Fuster, catedrático de Psicología Social de la Universitat de València, que ha elaborado el primer mapa sobre violencia de género en una ciudad europea.


La revista 'American Journal of Epidemiology' publica en su número de julio esta investigación pionera, realizada utilizando técnicas avanzadas de estadística espacial y mapas de enfermedad para demostrar que los vecindarios y sus características sí importan en la distribución desigual del riesgo de violencia de género en las ciudades. "Hemos podido comprobar que sí existen factores de riesgo en la violencia de género más allá de los factores individuales, de la situación del agresor o de la víctimas, e incluso más allá de los factores que tienen que ver con las relaciones en conflicto", explica Enrique Gracia.

El trabajo muestra variaciones geográficas del riesgo de violencia de género y prueba que determinadas características de los vecindarios influyen en esa variación desigual del riesgo. La conclusión es que los vecindarios "desaventajados" en términos económicos y educativos, con mayores niveles de inmigración, físicamente deteriorados y con mayores tasas de delito son aquellos donde el riesgo de violencia de género es mayor. "Nos preguntábamos si la violencia ocurre en todos los lados igual, si se distribuye al azar y el estudio muestra que no, que existe un patrón espacial vinculado a las características de los vecindarios y que una prevención más efectiva de la violencia de género debe tener en cuenta los factores contextuales de riesgo que pueden estar presentes en los vecindarios".


Gracia habla del "ecosistema", de los aspectos "ecológicos" de la violencia de género, del "contexto social" que hace que en determinadas zonas haya más riesgo que en otras. "Hasta ahora se había asociado las características del vecindario a la violencia o a la criminalidad en la calle, pero nadie se había fijado de puertas para adentro", explica. Para elaborar su mapa, el departamento de Psicología Social de la Facultad de Psicología de la Universitat de València ha colaborado con el Departamento de Estadística e Investigación Operativa de la Facultad de Matemáticas y ha cruzado los datos que aporta el censo con los datos de la Policía: delitos violentos, embriaguez pública, peleas, absentismo escolar, personas sin hogar y, sobre todo, el número de órdenes activas de protección a la mujer. Han contado para ello con la colaboración del grupo GAMA (Grupo de Actuación contra los Malos Tratos) de la Policía Local de Valencia.


El estudio se ha basado en la geolocalización de 1.623 órdenes de protección por violencia de género y para el análisis de las características de los vecindarios se han utilizado 552 secciones censales, que son las unidades administrativas más pequeñas disponibles. "No hablamos de barrio, sino de determinados vecindarios", insiste el autor.


La Oficina de Estadística de Valencia ha facilitado de cada bloque censal el nivel educativo de sus vecinos, la situación económica, el porcentajes de familias encabezadas por mujeres con hijos, el porcentaje de inmigrantes, el número de comercios o la inestabilidad residencial.


"Nos hemos basado en la teoría clásica de la desorganización social", explica Gracia. Su departamento ha complicado la investigación con un equipo de evaluadores que ha analizado el desorden físico de cada bloque: basura en la calle, pintadas en las paredes, casa abandonadas, pruebas de vandalismo...


"Es la combinación de todos estos factores lo que eleva el riesgo", insiste el catedrático de Psicología Social. "Nos dibuja un microclima de la violencia de género, donde son más probables este tipo de conductas, donde el caldo de cultivo es más propicio".


La 'paradoja inmigrante'


El estudio de la Universitat de València contradice, sin embargo, otros trabajos americanos que trazan lo que se llama la "paradoja inmigrante", según la cual la concentración de inmigrantes puede proteger contra la violencia de género. No es el caso de Valencia, ni de España. De todos los casos de malos tratos registrados en España, en un tercio están implicados inmigrantes pese a que sólo representan un 10% de la población total y el riesgo de muerte por violencia de género es mayor entre las mujeres extranjeras. El estudio en Valencia determina que el riesgo es mayor en las zonas con altas concentraciones de inmigrantes.


El mapa señala que en el extrarradio de Valencia, en zonas de los barrios de El Cabanyal o Nazaret, en Fuensanta o en Benicalap, el riesgo de la violencia de género es mayor que en el resto de la ciudad.


"Esto nos da una foto y nos dice dónde hay más riesgo. Si dentro de unos años viéramos que los datos son igual, sabríamos que no se están haciendo las cosas bien. Los análisis de este tipo pueden ser de gran utilidad para diseñar y evaluar la efectividad de nuevas políticas de prevención que tengan en cuenta la distribución espacial tanto de los casos de violencia de género como de los factores de riesgo, ajustando recursos y estrategias", concluye Enrique Gracia.

 

 Fuente: El Mundo

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Comentarios: 1
  • #1

    Alfreso (lunes, 13 julio 2015 21:47)

    Tiene gracia que una página de inmigración hable de zonas en las que se castigue la confrontación y la pobreza.como medio de violencia de género.