7 países donde traficar con drogas se castiga con la muerte

Las autoridades de estos países donde se aplica la pena de muerte se han negado a cualquier tipo de amnistía para aquellos extranjeros que pagan condenas por delitos considerados graves

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 El caso de la modelo colombiana Juliana López y su exnovio Juan Esteban Marín, a quienes descubrieron transportando cocaína en su maleta en China, y que podrían enfrentar cadena perpetua o la pena de muerte, mostró el drama que padecen muchos detenidos en países que castigan drásticamente este delito.

 

Y es que, aparte de China, en Singapur, Arabia Saudita, Tailandia, Indonesia, Malasia y Taiwán condenan con pena de muerte o cadena perpetua la posesión de drogas, dependiendo la cantidad.

Según los datos más recientes de Amnistía Internacional, 2.466 personas fueron sentenciadas a la pena capital en 2014 en el mundo, 28% más que en el año 2013.

 

Además para China, Indonesia y Singapur, el tráfico de drogas es considerado un delito que atenta contra la integridad de la juventud de dichos países y, por lo tanto, la condena debe ser ejemplar para evitar que se siga presentando la conducta delictiva.

 

El caso de los dos brasileros Rodrigo Gularte y Marco Archer, ejecutados en Indonesia por tráfico de drogas, pese a que se pidió clemencia. El gobierno de ese país se negó a la petición.


Rodrigo Gularte fue capturado en julio del año 2004 en el aeropuerto de Yacarta, lo sorprendieron con seis kilos de cocaína escondidos en una tabla de surf.

 

La misma situación la vivió Marco Archer, de 53 años, quien fue sorprendido el mismo año al tratar ingresar cocaína a Indonesia.

A pesar que el Gobierno de Brasil solicitó que se revisara el caso y la familia de Gularte alegó que sufría de problemas siquiátricos, no fue posible cambiar la decisión judicial.

Otro caso recordado es la captura en el año 2011 en Catar, del paracaidista colombiano Juan Pablo Iragorri, de 40 años. Iragorri fue condenado a cadena perpetua acusado de traficar droga, proceso que su familia ha catalogado de irregular.

También fue muy sonado este año el caso de tres hermanos mexicanos ejecutados en Malasia. Pese a que el gobierno de México solicitó la revisión del proceso para José Regino, Luis Alfonso y Simón González Villareal, que fueron encontrados en el año 2008 en una fábrica de metanfetaminas en ese país, el Tribunal de Justicia de Malasia no revocó la decisión y los tres extranjeros fueron ejecutados.

 

Algunas conductas que en América Latina tienen sanciones menores como el consumo de marihuana, en países como Singapur y Arabia Saudí son condenadas con pena de muerte. Por ejemplo, en Taiwán si una persona es sorprendida con droga puede pagar siete años de cárcel.

Las autoridades de estos países donde se aplica la pena de muerte se han negado a cualquier tipo de amnistía para aquellos extranjeros que pagan condenas por delitos considerados graves, según su legislación.

Familiares de presos que enfrentan estos castigos han denunciado tratos inhumanos ante la ONU. Aseguran que en casos como el de China, los presos viven en condiciones difíciles y se enfrentan a duras jornadas de trabajo al interior de las prisiones, además de tener una atención médica precaria.

 

En China, un condenado a pena de muerte puede tener una entrevista con su familia minutos antes de morir. Para los extranjeros la distancia y la barrera del idioma hace más difícil el contacto con sus seres queridos.

Desde el año 2007 y por cinco años, la periodista china Ding Yu publicó una serie de entrevistas de los detenidos en China que serían ejecutados. En el documental, los condenados hablan con la periodista sobre el delito que cometieron, sus sentimientos y los detalles de los hechos que los tienen tras las rejas.

 

Fuente: Europa Press

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