Experimento social: ¿Contratarías a un sintecho o a una persona con discapacidad?

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"Un perfil preparado para ser directiva", "una persona emprendedora, con espíritu de superación", "una persona con trayectoria y con futuro." Estos son algunos de los juicios que los voluntarios de este experimento social de la asociación Acción humanitatis han realizado en favor de tres candidatos a diferentes puestos de trabajo.

 

Los protagonistas son Juana, Lázaro y Ángela: una ingeniera aeronáutica con una lesión medular, un bailarín y coreógrafo sin hogar, y una fisioterapeuta embarazada de cinco meses. 

 

Antes de realizar sendas entrevistas, los voluntarios examinaron y valoraron positivamente los currículums vitae de cada uno de ellos, pero fue realmente al conocerlos cuando quedaron profundamente impresionados por la valía profesional y moral de estas personas.


"Mentiría si dijera que no me esperaba que viniera en silla de ruedas, pero lo cierto es que es una persona que ha demostrado tener mucha seguridad", afirma una de las voluntarias al conocer en persona a Juana. Su compañera coincide con ella en que una discapacidad física no debería de ser "un problema" a la hora de desempeñar un puesto de trabajo cuando el candidato demuestra estar técnicamente y profesionalmente cualificado para el puesto. "No puede ser que te descarten en una entrevista por un problema que encima no has podido evitar y que probablemente no te esté condicionando que hagas bien el trabajo. A lo mejor eres tan válido o más que cualquier otra persona", sentencia una de ellas.

 

Sucede lo mismo en el caso de Lázaro, un bailarín y coréografo sin techo cuyo "espíritu de superación" y la "necesidad de trabajar como artista" lo han traído hasta esta especie de entrevista ficticia. El voluntario encargado de valorarlo reconoce que las personas sin hogar lo tienen todavía más difícil a la hora de encontrar trabajo. Romper esa barrera no es fácil, pero "los méritos y aptitudes solo entienden de personas."

 

Así lo demuestra también Ángela, una fisioterapeuta embarazada de cinco meses a la que le apasiona su trabajo. En este caso, reconocen los voluntarios: es una situación que "se debería normalizar porque las mujeres se quedan embarazadas, pero tienen que seguir trabajando."

 

Ambas situaciones exigen a la sociedad un "cambio de mentalidad" en pro de la inclusión social para entender que a la hora de acceder a un puesto de trabajo, "lo que importa es la persona, no los beneficios."

 

 

Fuente: gonzoo.com

 

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