Vitaldent, la franquicia de clínicas dentales de bajo coste que fundó un inmigrante uruguayo

Ernesto Colman, que ejercía de protésico dental en Buenos Aires, ha contado en varias entrevistas que llegó a España en 1989 con menos de 200.000 pesetas en el bolsillo

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El olfato para los negocios del fundador de las clínicas dentales Vitaldent le llevó a levantar de la nada la mayor franquicia de este sector en nuestro país. El uruguayo Ernesto Colman ha relatado en varias entrevistas que llegó a España en 1989 con 187.000 pesetas en el bolsillo y con el objetivo de labrarse un futuro mejor. Al llegar, se dio cuenta de que aquí las clínicas dentales estaban reservados para las clases más pudientes y decidió montar una red de centros de bajo coste que cubrieran esta carencia.

 

Su idea se materializó en un primer local en la calle Rafael Calvo de Madrid en 1990. Desde entonces, el imperio de Vitaldent no ha parado de avanzar: la red de franquicias se ha extendido a Polonia e Italia y actualmente cuenta con más de 450 clínicas y 7.500 empleados.

 

La rapidez del crecimiento en el número de establecimientos y el éxito de un negocio que después sería imitado hasta la saciedad, llevó a la revista «Time» a bautizar a Ernesto Colman como el «McDentist». «Time» comparaba así al empresario uruguayo con los fundadores de otras franquicias millonarias como McDonalds o Starbucks. El nombre de Colman también llegó a estar incluido en la lista Forbes en el año 2009 por poseer una fortuna de entre 600 y 550 millones de euros.


El sueño del protésico dental que ha acercado la odontología a todos los ciudadanos se ve ahora truncado, ahora con su arresto junto a su núcleo duro de colaboradores por presuntos delitos de blanqueo, falsedad documental y fiscales. Colman estaba siendo investigado tras las denuncias de algunos franquiciados a los que se había exigido el pago de cantidades en negro y la recaudación del dinero en mano. Además, el dueño de la franquicia obligaba a sus franquiciados a comprar material de mala calidad e incluso defectuoso.

 

Parte del dinero, que era blanqueado en Suiza y Luxemburgo, lo utilizaba después Colman para invertir en inmuebles de lujo, fincas urbanas y rústicas, un pueblo en el Pirineo leridano, caballos pura sangre, coches de alta gama y un avión valorado en un millón de euros. Los activos financieros de todas las personas investigadas están repartidos en 25 bancos y en dos sicav.

 

El empresario, de 55 años, ha estado casado dos veces y tiene cinco hijos con tres mujeres diferentes. Colman es aficionado a la hípica, en concreto a una modalidad de este deporte denominada carruaje o enganche. El uruguayo poseía además una finca de caballos en Segovia.

 

 

Fuente: ABC

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