130 kilos de oro cubano

Cuba espera que Mijaín López encadene su tercer primer puesto en lucha grecorromana. Pese a su afición al arroz con frijoles y a los guisos, el maestro de la lucha afirma que llega fino.

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El 5 de agosto, un muro de ébano de 1,96 y 130 kilos llevará la bandera de Cuba en la inauguración. Lo hará por tercera vez seguida en los Juegos. Mijaín López, 33 años, oro en Pekín 2008 y en Londres 2012 en lucha grecorromana, encabeza la delegación isleña, que intentará superar sus 14 medallas de Inglaterra. Uno de sus hombres fuertes será este afrocubano de Pinar del Río, de nombre ruso y maestro consumado en una disciplina nacida antes de Jesucristo.

 

“En los Juegos bailo yo”, dijo, confiado en ganar su tercer oro, en una entrevista reciente con Radio Habana. Presume de haber cumplido con rigor su programa de entrenamiento y asegura que llegará a Río de Janeiro con el peso bajo control, pese a su tendencia a ganar kilos. "Se vuelve loco por el congrí [arroz con frijoles] y el chilindrón de carnero", confiesa su madre, Leonor Núñez.

 

Tendrá dos rivales destacados, el turco Riza Kayaalp, el único grequista que lo ha batido en competencias de relieve en los últimos años, y el ucraniano Aleksander Chernetski. A su favor, la experiencia en citas cumbre.

 

López, primero, quiso ser beisbolista. Pero se olvidó de la pelota cuando siendo niño un entrenador vio en el madera de luchador y lo empezó a encaminar por un antiquísimo deporte cuya raigambre en Cuba se remonta a episodios más bien anecdóticos, como una demostración en 1909 en el Teatro Molino Rojo de La Habana o, también por aquel tiempo, los espectáculos brindados en la capital por el japonés Yamamoto Mayra, alias El Conde Koma, que en plan show circense retaba a quien tuviera valor de intentar tumbarlo en el cuerpo a cuerpo.

 

La lucha se asentó en Cuba a partir de la Revolución. La llegada de técnicos de la Unión Soviética fue clave para cultivar luchadores cubanos. Lo ruso ha estado bien presente, desde su propio nombre, en la carrera de Mijaín López. En Moscú compitió por primera vez en un Campeonato Mundial (1992) y su estreno en las Olimpiadas (Atenas, 2004) duró hasta que se tuvo que medir en cuartos a Khasan Baroev, en adelante su máximo rival en la división de 120 kilogramos.

 

López fraguó su poder en el segundo lustro de los 2000, encadenado mundiales y ganando su primer oro en Londres, venciendo en la final a su viejo enemigo Baroev. Cuatro años después volvió a coronarse en Pekín doblegando en la final al estonio Heiki Nabi. Ocho veces Campeón del Mundo, diez Campeón de Cuba, siete mejor deportista del año en su país, Mijaíl López tiene grabado en la mente el reto final de su carrera, el tercer oro seguido en lucha, un registro que en toda la historia olímpica sólo han logrado seis gladiadores.

 

Corpulento pero técnico y veloz, el Hércules cubano también pudo haber sido un peso pesado del boxeo, que era lo que muchos le decían de muchacho que tenía que ser. Sus dos hermanos sí apostaron por los guantes, y uno de ellos, Michel López, fue bronce en Atenas 2004. Mijaíl cuenta que en su casa de Pinar del Río su padre tiene tres puntas clavadas en la pared para ir colgando las medallas de sus hijos. De momento gana el menor. El monarca negro grecorromano.

 

Fuente: El país

 

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