Las 10 historias detrás del Equipo de Refugiados que competirá en Río

Se trata de cinco atletas de Sudán del Sur, dos de Siria, dos de la República Democrática del Congo y uno de Etiopía. Competirán en los JJOO pese a no tener hogar, equipo, bandera, ni himno.

Comparte este articulo


Un total de 10 atletas desfilaron con la bandera olímpica inmediatamente después de la anfitriona Brasil en la Ceremonia de Inauguración del 5 de agosto en Río. Serán los integrantes del denominado Equipo Olímpico Refugiado que está compuesto por "atletas que  no tienen hogar, ni equipo, ni bandera, ni himno", según informó el presidente del COI, Thomas Bach.

 

De no ser por la resolución apoyado por 180 de los 193 estados miembros de la ONU, ninguno de estos atletas tendría la oportunidad de participar en los Juegos Olímpicos, ya que, con su condición de refugiados, se quedan sin un país de origen y sin un Comité Olímpico Nacional que representar.

 

Inicialmente, las federaciones internacionales identificaron un total de 43 refugiados y después seleccionaron a 10 en base a consultas con sus Comités Olímpicos Nacionales, las federaciones internacionales, el ACNUR y los Comités Olímpicos de su país de origen. Entre los criterios establecidos estaba su nivel deportivo, su estatus oficial de refugiado verificado por la ONU y su situación personal y antecedentes. La decena de participantes es la siguiente:

 

Yiech Pur Biel (Atletismo)

Nació en Sudán del Sur hace 21 años y participará en la prueba de 800 metros lisos. Se marchó de su ciudad natal (Nasir) en 2005 huyendo de la guerra y desde entonces vive en el campo de refugiados de Kakuma (Kenia) junto a unas 179.000 personas.

 

Allí empezó a jugar al fútbol, pero no le gustaba depender de 10 compañeros y decidió apostar por el atletismo. Comenzó a entrenar de forma profesional en 2015 pese a que "en el campo de refugiados no hay medios ni instalaciones, ni siquiera tenemos zapatos. No hay gimnasio. Hasta el tiempo está en nuestra contra: tenemos que entrenar muy temprano en la mañana o al final del día para evitar el calor y el sol", explica. Dice que lo dará todo para "cambiar la vida de mis padres".

 

James Nyang Chiengjiek (Atletismo)

Nació en Sudán del Sur hace 28 años y participará en los 800 metros lisos. Pronto huyó de su país para no ser reclutado por los rebeldes como niño soldado. Se refugió en Kenia e ingresó en un colegio donde le permitían entrenar con chicos más mayores.

 

Su capacidad le sirvió para ganar carreras pese a tener menos edad y pese a no tener zapatillas en muchas carreras. Su ilusión en Río es ser una fuente de motivación para otros corredores refugiados que tienen talento y no lo pueden desarrollar: "Tenemos que echar la vista atrás y ver dónde están nuestros hermanos y hermanas. Si uno de ellos tiene talento, podemos invitarle a entrenar con nosotros y permitirle mejorar su vida".

 

Anjelina Nadai Lohalith (Atletismo)

Tiene 21 años y lleva 15 sin tener contacto con sus padres pese a saber que siguen vivos. Nació en Sudán del Sur y competirá en la prueba de 1.500 metros lisos bajo la bandera olímpica después de abandonar su país huyendo de la guerra. 

 

Comenzó ganando carreras en un campo de refugiados al norte de Kenia y ahora quiere hacer un buen papel en Río para poder participar en eventos internacionales y conseguir dinero para reunir a su familia. "Lo primero que haría sería construir una casa para mis padres", declara.

 

Rose Nathike Lokonyen (Atletismo)

Nació en Sudán del Sur hace 23 años y participará en Río en los 800 metros lisos. Huyó de su país a los 10 años rumbo a Kenia y no comenzó a practicar atletismo hasta 2015. Le animaron a participar en una prueba de 10 kilómetros y sin haber entrenador terminó segunda.

 

Entonces se trasladó a un campo de entrenamiento en Nairobi (Kenia) en el que apenas tenía calzado ni entrenador. A pesar de ello quiere ser el espejo para muchos de sus compatriotas: "Representaré a mi pueblo en Río y quizás, si logro alcanzar mi objetivo, pueda regresar y organizar una carrera para promover la paz y unir a la gente".

 

Paulo Amotun Lokoro (Atletismo)

"Quiero ser campeón mundial". Palabras que salen de la boca de alguien que fue pastor en Sudán del Sur hasta que la guerra le obligó a marcharse a un campo de refugiados en Kenia. A los 21 años participará en la prueba de 1.500 metros en los JJOO de Río.

 

Entrena en Nairobi a las órdenes del mítico Tegla Loroupe, que le descubrió cuando corría sin zapatillas. Está emocionado porque el mundo entero le verá por la tele y afirma que  "si obtengo un buen resultado, ayudará a mantener a mi familia y a mi gente".

 

Rami Anis (Natación)

Tiene 25 años, nació en Siria, lleva más de una década nadando y participará en los 100 metros mariposa. Cuando los bombardeos en alepo arreciaron, su familia le mandó a vivir a Estambul junto a su hermano mayor con una pequeña bolsa con poca ropa.

 

En Turquía comenzó a entrenar de forma constante en la piscina, pero nunca pudo representar al país otomano en ninguna competición al no obtener la nacionalidad. Decidió marcharse en un bote a Grecia en busca de oportunidades y finalmente llegó a Bélgica. "La piscina es mi hogar", asegura antes de afrontar un nuevo reto en su vida.

 

Yusra Mardini (Natación)

Nació en Siria hace 18 años y en Río participará en los 200 metros estilo libre. Escapó de su país en patera rumbo a Grecia, pero la barca volcó y su vida pendió de un hilo. Entonces decidió comenzar a nadar empujando la embarcación hasta llegar a tierra. "Había gente que no sabía nadar", recuerda Yusra.

 

Llegó a la isla de Lesbos y después viajó hasta Alemania a través de traficantes de personas. Empezó a entrenar en Berlín y pudo representar a Siria en el Mundial de Natación de 2012, pero ahora se encuentra sin un Comité Nacional y competirá bajo la bandera de los refugiados.

 

Yolande Bukasa Mabika (Judo)

Nació hace 28 años en la República Democrática del Congo y competirá en judo (peso medio). La guerra le separó de sus padres cuando era una niña y un helicóptero le salvó la vida cuando le recogió y le llevó a la capital, Kinshasa.

 

En 2013 llegó a Río para competir en el Mundial de judo y se quedó a vivir allí. Todavía no ha conseguido el dinero que le permita vivir en una casa y depende de la hospitalidad de los brasileños. "Añoro a mi familia, a mi madre y a mi hermano. No tengo noticias de ellos. Nadie me dice nada. Es tan triste..." lamentaba la judoka hace unos meses.

 

"No puedo luchar por mi país. Voy a luchar por los Juegos Olímpicos. Voy a luchar por todos los refugiados en el mundo, y para defenderlos a todos", dice Mabika.

 

Popole Misenga (Judo)

Nació hace 24 años en la República Democrática del Congo y competirá en judo (peso medio). Huyó de su país después de la muerte de su madre y la desaparición de su hermano. Aún no se explica "cómo pude seguir vivo cuando tantas personas estaban muriendo a mi alrededor".

 

Llegó a Río de Janeiro junto a Yolande Bukasa Mabika y empezó a entrenar a las órdenes del veterano Geraldo Bernardes.  "Si mi familia me ve en la televisión, que alguien les dé mi número o lo que necesiten. Solo quiero volver a hablar con mi padre y mis hermanos algún día. Si yo participo en los Juegos Olímpicos, creo que va a cambiar mi vida". Su meta es clara: "Yo represento a todo el mundo. Voy a conseguir una medalla para todos los refugiados".

 

Yonas Kinde (Atletismo)

Es un maratoniano que nació en Etiopía hace 36 años. Se trasladó a vivir a Luxemburgo en 2011 y entrenaba a diario hasta que se enteró de que podría participar como refugiado. Entonces comenzó a entrenar dos veces todos los días mientras lo compagina con su trabajo de taxista.

 

En octubre de 2015 terminó en Alemania un maratón con un tiempo de 2 horas y 17 minutos. Ahora afronta los JJOO con la ilusión de que "esta participación en los Juegos Olímpicos ayude a los atletas refugiados".

 

   Comparte este articulo


Comentarios:

Escribir comentario

Comentarios: 0