La tensión crece en Venezuela ante la marcha opositora del jueves

El chavismo compara la concentración actual con los sucesos violentos de abril de 2002

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El lunes por la noche, los televidentes presenciaron un evento insólito incluso para Venezuela. Servido por su poder y la normativa vigente, el Gobierno obligó a todas las televisoras y radioemisoras del país a sumarse a una transmisión conjunta de poco más de dos horas del documental Puente Llaguno: Claves de una masacre, del realizador Ángel Palacios. El filme reconstruye desde una perspectiva partidista los hechos de la tarde del 11 de abril de 2002 en el centro de Caracas, en los que 19 personas perdieron la vida, justo antes de que las Fuerzas Armadas se pronunciaran para provocar el desalojo de Hugo Chávez de la presidencia de la República durante apenas 47 horas.

 

Al final de la transmisión, durante un breve foro con cuatro voceros gubernamentales como panelistas, el ministro de Comunicación e Información, Luis José Marcano, relató que el presidente Nicolás Maduro había ordenado la retransmisión a la cadena nacional de radio y TV “para que no se repita otro 11 de abril”.

 

Según se acerca la Toma de Caracas convocada por la oposición para el próximo jueves, en protesta contra el Gobierno de Maduro, el oficialismo insiste en encontrar semejanzas entre la anunciada concentración y el putsch contra Chávez de hace 14 años. El paralelismo a la vez inquieta y entusiasma al chavismo. Si bien una nueva asonada pondría a prueba la fortaleza del tambaleante Gobierno de Maduro y la de su apoyo popular en medio de una pavorosa crisis económica y de abastecimiento, también es cierto que el fracaso de la intentona en 2002 ofreció a la revolución una épica de la que hasta entonces carecía, así como un punto de quiebre para excusar el giro al socialismo y a un régimen más autoritario.

 

Los organizadores de la marcha –que tendrá lugar un jueves, como jueves fue el día de los acontecimientos de abril de 2002- recalcan desde la opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD) que la convocatoria es pacífica y tiene como único objetivo el de reclamar a las autoridades electorales el inicio de la recolección del 20% de las firmas del padrón para llamar a un referendo revocatorio contra Maduro. Pero desde el oficialismo no dejan de recordar que en el 2002 también se trató de una concentración multitudinaria que inopinadamente cambió su curso hacia el palacio presidencial de Miraflores para derrocar al entonces presidente Chávez.

 

No cabe descartar que en el fuero interno de algunos opositores se acaricie esa posibilidad. El escritor y libretista Leonardo Padrón, un hacedor de opiniones en la oposición, alertaba contra ese desvío en un artículo publicado en el diario El Nacional de Caracas: “La Toma de Caracas debe convertirse en el mayor evento simbólico de la democracia venezolana. Sería un error asumir ese día con las apetencias terminales del 11 de abril del 2002”.

 

El chavismo, en cualquier caso, prefiere mantener la guardia en alto. El vicepresidente del gubernamental Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, denunció este martes que los promotores de la Toma de Caracas de este jueves “son los mismos de 2002, son las mismas caras, es el mismo odio contra el pueblo”. El exvicepresidente de la República y actual alcalde del municipio Libertador (centro-oeste de Caracas), Jorge Rodríguez, alertaba entre tanto que “el departamento de Estado ya le dio a sus lacayos órdenes de levantar un expediente de agresividad y violencia”.

 

Las declaraciones de uno y otro se dieron durante una marcha organizada el martes por el oficialismo, que recorrió una sección del centro de la capital, para dar inicio a la Toma de Venezuela, una contraofensiva a la que convoca para sofocar la avanzada de oposición.

 

El Gobierno, entre tanto, extrema las medidas de seguridad. Cerca de 15.000 tropas han sido trasladadas a la ciudad. Soldados parapetados tras barricadas de sacos de arena pueden verse a las entradas de túneles y viaductos en las autopistas que llevan a Caracas desde el oriente y occidente del país. El ministerio del Interior anunció la suspensión de todos los vuelos de la aviación privada, no comercial, y la prohibición del uso de drones hasta el 5 de septiembre. Todos los propietarios de drones han sido convocados a registrar sus aparatos ante la autoridad de aeronáutica civil.

 

El propio Diosdado Cabello exhortaba el lunes, en un mitin en la ciudad de Barinas, a que los simpatizantes del chavismo bloquearan el paso de los opositores que se trasladan desde el interior del país a Caracas para participar en la concentración del jueves.

 

Fuente: El país

 

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