El Gobierno exige saber de toros, tapas y tortilla para dar la nacionalidad

Justicia bendice que el Instituto Cervantes incluya contenidos sobre tópicos rancios en el temario de los exámenes que deben superar los extranjeros tras pagar una matrícula de 85 euros

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El Instituto Cervantes ha incluido, con el beneplácito del Ministerio de Justicia, contenidos como los “conceptos de tapa, ración, aperitivo” y la “proyección internacional” de la tortilla de patata, los churros y la sangría en el temario sobre el que deben examinarse los ciudadanos extranjeros para acceder a la nacionalidad española.

 

En ese temario conviven tópicos rancios, como la referencia a los toros como el “espectáculo con gran público más antiguo de España y uno de los más antiguos del mundo” y su inclusión entre los “signos, símbolos y objetos relacionados con las fiestas” más representativas del país, con contenidos que desconoce la mayoría de los españoles de nacimiento, caso de esta pregunta: “¿Si los presupuestos del Gobierno no se aprueban en el Congreso de los Diputados antes del día 1 de enero del año correspondiente…? se prorrogan los del año anterior / se vuelve a votar la propuesta el día 2 de enero / se aprueba la propuesta del Gobierno automáticamente”.

 

 

Estos exámenes, supervisados por el Ministerio de Justicia y organizados por el Instituto Cervantes, tienen como finalidad determinar si el solicitante de la nacionalidad española está o no socialmente integrado en el país y sustituyen, desde finales de octubre del año pasado, a las preguntas, en ocasiones orales y en otras mediante un cuestionario escrito, que los extranjeros debían responder en el Registro Civil de su partido judicial para superar el trámite.

 

El examen es un test de 25 preguntas, 15 sobre el Gobierno, las leyes y la participación ciudadana en España y otras 10 sobre cultura, historia y sociedad, que los aspirantes superan si responden correctamente a 15 de ellas (deben elegir entre las dos o tres opciones propuestas en cada una) en tres cuartos de hora, previo pago de una tasa de 85 euros por candidato y convocatoria –hay diez al año-.

Conocimientos, licencias e incongruencias

“El Instituto Cervantes ha elaborado el repertorio de contenidos con arreglo a su Plan Curricular, que describe los referentes culturales y los saberes y comportamientos socioculturales”, señala esta institución en su web, en la que añade que “su objetivo es ser el marco de referencia de los conocimientos concretos exigibles, y evitar la discrecionalidad a la hora de valorar si un aspirante a la nacionalidad sabe contestar determinadas cuestiones”.

 

 

El temario, sin embargo, se permite algunas licencias en materias históricas que pueden resultar, cuando menos, polémicas. Una de ellas aparece cuando describe la Guerra Civil, sin referencias a su génesis, como “un conflicto social, político, bélico y económico, entre los partidarios de la II República, legalmente constituida en 1931 (los republicanos), y los sublevados liderados por gran parte del alto mando militar (los nacionales)”. 

 

Otra, al referirse al franquismo como el “período en el que Francisco Franco, tras su victoria en la Guerra Civil en 1939, es el Jefe del Estado español hasta su muerte”, sin alusiones a lo ocurrido en esas cuatro décadas más allá de señalar que la dictadura estaba “sustentada en un carácter autoritario” y que “tenía como bases el nacionalismo español excluyente, el catolicismo y el anticomunismo”. Palabras como “exilio” o “represión” no aparecen, y, según el libro, la etapa de aislacionismo hasta mediados de los años 50 habría tenido “el rechazo internacional a la dictadura” como simple causa única.

 

El manual también incurre en una incongruencia cultural al incluir al turolense Luis Buñuel entre los españoles ganadores de un Óscar (lo obtuvo en 1972 su película El discreto encanto de la burguesía, filmada y producida en Francia) pero no al peruano Mario Vargas Llosa entre los que han recibido un Nobel pese a que cuando recibió el de Literatura, en 2010, llevaba 17 años nacionalizado.

¿Quién regiría por un rey menor?

El listado de preguntas de difícil respuesta para un español medio incluye algunas como señalar, entre el presidente del Gobierno, el ministro del Interior y “el padre o la madre del Rey”, a la persona que actuaría como regente si este fuera menor de edad.

 

Otra de ellas propone determinar si es Andalucía, Aragón o Asturias el territorio cuya unión con Castilla, León, Navarra y Granada se representa en el escudo de España.

 

Y una más, entre otras, pretende determinar qué grado de conocimiento de los trámites parlamentarios posee el aspirante a obtener la nacionalidad: “¿Cuántos ciudadanos deben respaldar una iniciativa legislativa para poder presentar una proposición de ley?” 400.000, 500.000 ó 600.000.

 

Fuente: Publico

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