La derecha gana las elecciones en Colombia: Iván Duque, nuevo presidente.

Duque obtuvo el 54%, un 13% más que el socialista Gustavo Petro.

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Los empresarios respiraron aliviados. No conocen a fondo al nuevo presidente de Colombia, aún es una incógnita en algunos aspectos por su corta trayectoria pública, pero su elección aleja el huracán llamado Gustavo Petro que amenazaba, según ellos, con arrasar la economía.

 

Tendrán cuatro años por delante de un mandatario conciliador, capaz de convocar a partidos que eran sus opositores y, sobre todo, un defensor a ultranza de la iniciativa privada. El tiempo dirá si tiene carácter suficiente para navegar las aguas turbulentas de un país acosado por la corrupción, con más hectáreas de sembradíos de coca que nunca, una economía estancada que requiere reformas estructurales y la paz amenazada en algunas regiones por el creciente poderío de las bandas criminales. Pero, al mismo tiempo, una nación atractiva del pelotón de las emergentes, llena de oportunidades, que confía en convocar a la inversión extranjera con la tranquilidad que genera un Presidente de derechas o "de extremo centro", como Duque se define.

 

Escrutado el 99,92% por ciento, Duque obtenía un 54% por un 42% del socialista Gustavo Petro. El candidato de la izquierda no logró atraer hacia su candidatura el voto del centro que representa Sergio Fajardo. El voto en blanco, que propugnaba Fajardo, solo llegó al 4%. La participación no bajó mucho respecto a la primera vuelta: un 48% frente al 54% de mayo pasado.El triunfo de Duque es también el de Álvaro Uribe, su mentor y la figura política más decisiva de los últimos lustros, así como una severa derrota para Juan Manuel Santos. Aunque el actual Jefe de Estado no podía concurrir por tercera vez ni hacer campaña a favor de nadie, no era ningún secreto que deseaba evitar la victoria del candidato de su antecesor y su más acérrimo opositor, al que siempre califica de representante de la "extrema derecha". La crítica a Duque más recurrente de los recalcitrantes santistas es que en realidad será tan solo un títere de su jefe. Por tanto, Álvaro Uribe le ha noqueado en el combate que llevan ocho años librando.

 

Pero Duque ha dejado claro que se aleja de esa disputa. "Gobernaré sin espejo retrovisor", repite Duque al infinito, para asegurar que no tomará represalias contra el actual gobierno. Tampoco será una marioneta de nadie puesto que querrá dejar su propia impronta en los únicos cuatro años que tiene para ser Jefe de Estado puesto que Santos, que repitió mandato, y sus partidarios abolieron la reelección.

 

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