La Colada Morada y las Guaguas de pan guardan herencia de los Quitu Cara

La colada morada devino de la elaboración de la 'chicha morada' que la cultura Quitu Cara (500 d.C.) consumía en la ceremonia del "Aya Marcay Quilla" (mes de cargar a los muertos).

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El origen de estos platos típicos se sitúa en las faldas de la región andina entre Perú y Ecuador.

La bebida nació en la época del incanato con la ceremonia Aya Marcay Quilla, que significa "mes de ‘cargar’ a los muertos". El ritual, según el calendario andino, se celebró un periodo intermedio entre el Coya Raymi, equinoccio de septiembre; y el Cápac Raymi, solsticio de diciembre.

Se dice que los incas solían momificar a sus muertos sentándolos con los pies cruzados y las manos sobre el pecho. En noviembre, los familiares visitaban las moradas- conocidas como ‘pucullos’- y extraían sus cuerpos para bañarlos y vestirlos con los mejores trajes que tuvieron en vida. En una procesión los familiares paseaban a sus difuntos a la vista del pueblo. "Lo hacían como una manera de no-olvido a la memoria de sus difuntos. No para exhibirlos, sino para revitalizar lo que hicieron en vida. No lloraban; ellos celebraban". Finalmente, los enterraban de nuevo en medio de una fiesta con danzas, rezos, cantos y comida. El culto no podía culminar sin antes elaborar una bebida preparada a base de maíz negro, conocida como la ‘chicha morada’. Esta se servía acompañada de figurines con forma humana hechos con maíz. "Lo que la gente a veces olvida es que esa chicha y los figurines fueron la primera versión de lo que consumimos ahora: la colada morada y las guaguas de pan".

Con la colonización española, los sacerdotes de la conquista prohibieron la práctica aborigen del Aya Marcay Quilla. Así, el catolicismo terminó suplantando a las fiestas andinas. De esta forma, la celebración del Aya Marcay Quilla se reemplazó con el Día de los fieles difuntos que cada año se conmemora el 2 de noviembre.  Lo que sí se mantuvo, es el consumo de la ‘chicha morada’ con la incorporación de nuevos ingredientes. Con la conquista española llegaron al país la mora, el mortiño y la caña de azúcar, pero la harina de maíz negro (harina morada) pervivió como un ingrediente infaltable en la mesa de comensales tradicionales, además del ishpingo de la Amazonía. En la preparación de las guaguas de pan, en cambio, se reemplazó la harina de maíz por la harina de trigo. Pero su forma no ha cambiado, pues continúa simulando a los difuntos que se ‘revivían’ en el Aya Marcay Quilla.

Lo importante es entender que es un símbolo de que somos una constitución multicultural. Es una bebida sinónimo del saber ancestral que reafirma la identidad y que solo vivirá con la aceptación de nuevas generaciones"

 

A continuación te compartimos un vídeo que te muestra cómo puedes hacer tu colada morada.

 

Fuente: El Comercio

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